José "El Fragüero" junto a sus miniaturas en el taller
José "El Fragüero" junto a sus miniaturas en el taller / :: Mario MS

«He hecho de todo… hasta la puerta principal del cementerio»

  • José Galán Gustodio regentó una fragua y la ferretería de la avenida Espronceda

José Galán Custodio nace un 28 de mayo de 1936 y este año cumple 81 primaveras. El calamonteño José “El Fragüero”, como se le conoce popularmente, lleva toda una vida dedicada a uno de los trabajos más duros. La fragua. El martillo golpeando el hierro para doblarlo a voluntad creando aperos de labranza, carros y herramientas que duran una eternidad.

El protagonista de ‘Gente cercana’ se ha hecho a sí mismo, y nadie puede ignorar la ferretería que lleva casi 30 años funcionando en la avenida de Espronceda. Allí puedes encontrar cualquier utensilio. Además, forjó la puerta principal del cementerio municipal de Calamonte. José ‘El Fraguero’ afirma que en sus tiempos no le gustaba el barullo de los bares, y prefería pasar las horas en el taller de la fragua. En su tiempo libre realiza pequeños trabajos a escala de carros, prensas, aperos de labranza... que son auténticas obras de arte.

¿Cómo se inició en la fragua?

Con 12 años iba a la escuela y cuando llegaba me aprendía las labores de la fragua con Manuel ‘el portugués’, tío de mi madre y abuelo de ‘fachola’, que también tiene una fragua en el pueblo. Así es como seaprendía entonces. Haciendo las cosas con alguien que te iba enseñando. Luego me puse a trabajar con Francisco Gutiérrez Domínguez, conocido como el ‘maestro Lobón’ y cobraba unas 15 pesetas al mes. Eso sí, el primer sueldo fue para casa porque hacía falta. Yo lo que hacía eran portamaletas para las bicicletas de los trabajadores de ‘El Escobar’, ‘el matadero’ y la presa de Montijo.

¿Cuándo montó su propia fragua?

Durante un tiempo trabajé en Mérida, después en la presa de Montijo afilando los picos, palas, los dientes de las máquinas excavadoras y tornillos que empalmaban las vagonetas de la presa. Era el año 1954. A la estación de trenes de aquí, llegaban vagones y vagones cargados de hierro para el pantano. Venían hechos los paquetes atados con unos alambres gordos, que después tiraban, pero yo los reciclaba. Aunque estaban retorcidos yo les daba forma y me sacaba unos ahorrillos. Fue ya después de la mili, con 23 años cuando monté mi fragua en calle del Pilar. La llamé ‘Talleres Galán’. Y como la fragua se me quedó pequeña, en 1969 junté un poco de dinero y compré el solar al ayuntamiento de entonces. Luego ahorré otro poco, para hacer los cimientos, y por fin ya pude ahorrar lo suficiente para hacer la estructura y el techo yo mismo. Así que durante tres años fui haciendo la nave donde estamos hoy. Esto ha sido un taller de trabajo desde el 70 prácticamente hasta el 88 que empecé con la ferretería.

¿Y qué tipo de trabajos eran los más comunes cuando regentaba la fragua?

Principalmente, realizaba trabajos para maquinaria de agricultura, carros y herramientas. Pero a mí me encargaban cualquier cosa, y siempre decía que sí. Aunque no sabía hacer algún encargo, me buscaba las habichuelas y preguntaba por ahí, o copiaba lo que se había hecho en otro sitio. Y así, le daba vueltas y vueltas y hasta que salía. Por ejemplo, las ventanas. Yo no había hecho ventanas en mi vida, pero el ayuntamiento me había encargado todas las ventanas del antiguo colegio, justo donde está el actual centro de salud. Total, la cantidad de ventanas que hice… pues aquello me sirvió para aprender a hacerlas. También hice la estructura metálica de la iglesia de San José y la puerta principal del cementerio de Calamonte. Otro de los trabajos que hice, antes de las ventanas, fueron los carros con las ruedas de goma, que en su momento eran todo un lujo. Más tarde hice un remolque para mi tractor, pero me lo vio la gente del pueblo y encargaron construir hasta 36 carros. Luego hice cuatro remolques de los grandes, hidráulicos: le hice uno a ‘Pepe Botica’, a José Silva dos, a Serafín Gajardo tres etc. Estos fueron ya los últimos trabajos que hice allá por el 87’.

Los más jóvenes de la localidad calamonteña le recuerdan como José "El fragüero", el dueño de la ferretería de la avenida de Espronceda. ¿Por qué cambió el taller de la fragua por la ferretería?

La verdad que yo me he pasado casi toda la vida trabajando el hierro y golpeando el yunque. Pero de repente un día empecé a sentir vértigo, visité a varios médicos y me dijeron que tenía que dejar los ruidos de la fragua. Aasí que tomamos la decisión de montar una ferretería.

¿Cómo fue el paso de dirigir la fragua a la ferretería?. Y como curiosidad, ¿en qué año abrió la ferretería?

Cuando ya me convencí de que no podía seguir en el taller y abrí la ferretería en 1988, me costó muchísimo el cambio y pasé por una pequeña depresión. Lo primero que hice fue traspasar el negocio a ‘Dianfe’. Tanto la clientela como las herramientas que tenía se las cedí. Por eso en mis tiempos libres he seguido haciendo aperos de labranza en miniatura.

¿Ha tenido usted algún accidente laboral después de tantos años?

Sí. Muchos, pero ninguno tan grave como el corte en el dedo anular.

¿Puede contar cómo fue?

Las prisas. A toda carrera iba a hacer un ‘arao’ para un cliente de Esparragalejo y quedé con él al día siguiente para recogerlo. El ‘arao’ se arrancaba con una polea para funcionar, tenía tres fases pero se quedó en la segunda. Así que intenté arrancar a la fuerza, la correa se escapó y se llevó el dedo.

En otro orden de asuntos, ¿ha realizado usted todas las miniaturas que se pueden apreciar en su taller?

Sí, así es. Los aperos de labranza en miniaturn funcionan como las réplicas a escala real. La técnica que uso es como se hacía antiguamente. Sin soldadura. Va todo con remaches, que es como yo trabajaba los carruajes para tractores y bestias.

Aquí tengo un carro de yunta, que quiere decir que lleva dos bueyes, uno a cada lado. También tengo hechas las herramientas de labranza a escala pequeña: el rodo, el zacho, el hacha, el hocino. También tengo una sembradora de algodón, que se enganchaba a una mula y el agricultor detrás guiando la siembra. También tengo hecho un tractor de principios de siglo XX, un pozo de sondeo con molino de viento y una noria de cangilones tirada por burros. Que por cierto, los burros los estoy haciendo con poliespan para colocarlos en los carros.

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