La calle fue el Carnaval

Una sofisticada muerte
Calamonte se disfrazó

La explosión del carnaval estuvo anoche en la calle. En la plaza, en los bares... Fuera de la oficialidad, todos quisieron mutar su piel y ser otros. Por una noche. Por unas horas. Por unos días.

Desde Jurramachos a sofisticados trajes (algunos más de cocktail que de carnaval, y es que no hay que renunciar a estar guapo con disfraz), de improvisadas mezclas de ropas de unos y otros de diversos años, de amigos que agarran un balón de rugby y unas camisetas a las que se les pone número y ya hay disfraz; una caja de cerveza cruzcamp (así) a tamaño natural -de ellos-, preciosas criaturas del mar (y Alfonso, de Neptuno); agapornis fantasía (ahí estaba la fantasía, en ser capaz de reconocer que eran agapornis), y avatares que miraban y otros que no, y cupletistas con camareros o capitanas del Concordia también saludando, y romanos venidos de Madris (o del más allá: Móstoles y Alcorcón) y elixires que te hacían olvidar que realmente habías pedido eso para beber.

Y, por supuesto, las comparsas y las chirigotas en la calle. Y en los bares. El weke era el escenario alternativo. Y el Dubai hizo un concurso OFF, donde el cuarteto "Como dijo Ana Botella..." logró un premio compartido junto a La Caraba, la chirigota más aplaudida y que con solo dos años ya va haciéndose un hueco en el corazoncito de todos los carnavaleros que saben qué es esto del carnaval, porque nadie nace sabiendo, "ni siquiera nosotros", me dijo uno de Los Castúos con una sonrisa cómplice e irónica (creo).

Y la noche fue eso. Bueno, y mucho más que no se debe contar, porque lo que pasa por la noche se queda en la noche. Y en los bares. Y en la calle. Y en el carnaval.