El Espíritu de Periáñez impregna al Calamonte

El Calamonte también vence sin despeinarse

Carrasco, en una jugada por la banda izquierda
Lograda la clasificación matemática para el play-off de ascenso

El Calamonte, que tuvo el honor de que Miguel Periáñez, recientemente doble campeón del mundo en 10 kilómetros marcha, hiciera el saque de honor, se impregnó de ese espíritu de lucha, de esfuerzo (algunos lo llaman genética) del que hace gala el atleta calamonteño y solventó en quince minutos un encuentro con poca historia que da a los de Juanpe la clasificación matemática para la lucha por el ascenso a falta de 15 puntos por disputar.

Presentó el Calamonte una alineación inusual: a la baja de Diego (el gran capitán) en defensa se unieron otras. Así, fueron de la partida inicial Abdon, Dino, Villegas, Juanfe y Pity; Alex, Ruben, Vilorta, Nedved, Berna y Carrasco. Comenzó el encuentro frío, como la mañana. Y no abría (ni el partido ni el día). El encuentro vino precedido de un saque de honor realizado por Miguel Periáñez, a quien el CD Calamonte regaló una camiseta firmada por los jugadores. Ya se le van dando los reconocimientos que merece. En el de hoy, organizado por el conjunto deportivo, también estaban los representantes políticos que aún no le han dado ningún homenaje. Pero eso es otra historia y no es fútbol.

La primera media hora del encuentro fue para no recordar. O para olvidar, según gustos. Los locales no encontraban su lugar en el campo y los visitantes no sabían muy bien a qué jugar ni qué hacer con el balón en los pies. Y el árbitro... Eso es otro tema. Sin influir en absoluto en el resultado, ha sido de los peores trencillas que el Municipal ha visto en lo que va de temporada.

Transcurridos esos primeros treinta minutos, el Calamonte agarró el cuero y dijo "aquí estoamos". Vilorta volvió a ser fundamental. Abrió la banda como opera un cirujano: con precisión. Y llegó el primer gol. Obra de Juanfe con un disparo inapelable tras un rechace del portero del Talavera que hoy no fue su día.

Luego Dino, en menos de 5 minutos, logró un segundo gol en una jugada de carácter y de raza.

El 3-0 fue en propia puerta en un rechace absurdo del portero. Y el 4-0, de nuevo de Dino. Y ahí, con la primera parte, se acabó el encuentro.

Luego hubo otros 45 minutos en los que cabe reseñar el gol del Talavera en un penalti absurdo (mano involuntaria de Pity que tenía pegada al cuerpo). El Talavera marcó su gol. Y ya. Por cierto: la clase y la elegancia de Pity en el área sacando el balón (ni un solo pelotazo) no es muy frecuente ver en Regional. A veces, ni en los grandes clubes de las grandes ligas.

Posteriormente, al Calamonte le hicieron penalti en el área del Talavera. ¡Dino, Dino...!, gritaba la afición para que el lateral lo tirase y lograra un hat-trick. No pudo ser. El portero atajó el esférico. Por una vez. Por primera vez en el encuentro. Pero no importó. El Calamonte estaba arriba y la afición seguía cantando.

Los cambios durante el encuentro, al final, supieron recompensar el esfuerzo y la constancia de gente como Meche y Enrique (Diego no lo necesita).

Y la clase y la elegancia la volvió a poner Carrasco que, ciertamente, últimamente no marca. Pero se deja caer a las bandas, abre el juego, dobla a los compañeros y pone sobre el terreno la experiencia que sus compañeros buscan en él.

Juanfe demostró que tiene tesón y garra y pundonor; Abdón, que está "bendecido"; de Pity poco más se puede decir que lo apuntado; Villegas controló, tocó y salió; Rubén, como siempre, enseñó a los que no sabemos de fútbol cómo se reparte el juego; Berna puso la velocidad, el control, el desequilibrio frente al rival; Dino, dos goles; Nedved puso constancia y entrega. Y Álex, eso que nadie ve y que se llama control del juego.

Resumiendo: el Calamonte ya está clasificado para el play-off de ascenso y, además, está ungido con el espíritu de Periáñez. Y la afición no se cansa. Y Juan Pedro, el mister, sigue regalando cada semana lecciones de planteamientos futbolísticos.