Ellos deciden

Enrique, regateando al portero en lo que fue el 2-1 de la tarde

ALINEACIONES: CD. Calamonte: Enrique (Abdón, min.65), Juanlu, Juanpe, Pity (Diego, min. 46), Fran, Rubén, Nedved (Vilorta, min. 46) , Enrique, Bernabé (Carrasco, min. 46, Écija y Álvaro. Villegas completaba la convocatoria.  


C.P.- Cheles: José Carlos, Alberto, José Manuel, Infante, Lolo, Carlos, Forti, Gafana, Gabri, Pablo e Ina.

GOLES.- Enrique (cuatro); Berna (tres); Álvaro (2) Vilorta y Diego.

Un equipo plagado de suplentes (que muchos equipos de la categoría desearían alinear de inicio) vapouleó a un Cheles que poco pudo hacer (a pesar de marcar tres goles) ante un equipo como el Calamonte que (esta vez sí) salió "enchufado", aunque hay que señalar que es complicado mantener la intensidad ante un equipo que no ofreció resistencia alguna a los de Juanpe. Esto puede explicar esos dos momentos de bajada de juego, de "pájara", que hoy no fueron relevantes. Ellos deciden.

Andaba el Calamonte en las últimas jornadas comportándose como un coche diésel: le costaba calentar el motor. Ante el Guadiana salió falto de concentración y lo pagó (aunque si el encuentro hubiera durado diez minutos más hubiera ganado). Pero ante el Cheles la cosa fue muy distinta. Ellos deciden.

Superada la semana de transición, con apenas dos entrenamientos, Juanpe puso (e impuso) primero el doble de entrenamientos y, segundo, logró motivar a unos jugadores que solo requieren de un "clic" acertado para ponerse a funcionar bien. Sin Abdón, Dino, Enrique, Juan Fe, Vilorta (que marcó de falta un gol de esos que si lo hubiera marcado una rutilante estrella de primera división estaría ya en todos los informativos) o Carrasco, el conjunto blanco hizo lo que sabe: jugar. Y hacerlo desde el principio, algo que parecía haber olvidado y que el técnico supo recuperar. Ellos deciden.

Perdió intensidad, tuvo un error de marca, se relajó y el Cheles empató. Pero fue un error que, eso sí, no se debe repetir en play off. "Ni volverá a pasar", comentaron a este medio integrantes de la plantilla. Es de creer: mantener la intensidad cuando apenas si te juegas nada, es complejo. Ellos deciden.

Lo de esta última jornada debe servir para, al menos, una cosa: podemos. Por lo demás, no es (ni será) un referente en cuanto a juego. Bueno, sirvió también para comprobar que Enrique, con espacios y asociado con Berna, es letal. Cuatro veces letal. Solo en este encuentro, ya marcó más goles que en toda la temporada pasada. Se podría decir, sin temor a equivocarse, que el encuentro sirvió para mucho y para nada. Para mucho porque se vislumbró lo que se puede hacer; para nada porque "no vale", porque no había nada en juego. Ellos deciden.

Por lo demás, el encuentro tuvo poca historia. Coincidió el encuentro en horario con la final que disputaba Rafa Nadal contra Djokovic y, al descanso del encuentro, con 6 goles en el casillero local, hubo quien, irónicamente, dijo que si en el Municipal también se jugaba a tenis.  Cuatro goles de Enrique, tres de Berna (un tipo de esos discretos que, en el campo, marca las diferencias: clase, elegancia, sentido del juego...y gol). Y hoy se asoció con Enrique, hoy extremo desenfrenado desbordando, rompiendo, marcando o cediendo goles, anticipándose. Y regateando.

El hasta hoy inédito centro del campo permitió ver que jugadores no habituales de la partida desarrollan el mismo juego (y desarrollando el mismo criterio y fundamentos) que sus compañeros. La falta de ritmo competitivo anduvo detrás de alguna incorrección táctica que hoy no fue relevante, pero que hay que cuidar. Pero demostraron, igual que Fran o , que comprenden y saben qué quiere el entrenador. Ellos deciden.

La segunda mitad corrió el riesgo de morir de éxito. Andaba por la grada la sensación de que el Cheles iba a mostrar una cara más ruda, algo que no ocurrió: el Cheles hizo un buen encuentro, el mejor que pudo, mermado de titulares. Pero en esta última jornada fue presa de un Calamonte que mostró sus credenciales de cara a la primera de las eliminatorias.

Ah! Álvaro. Ese descaro por la banda (atendiendo a responsabilidades defensivas con las que cumplió), viendo el hueco y el desmarque, es una bala más en la recámara de este equipo que tiene, además, a tipos como Vilorta, que la tocan exquisitamente y la ponen en el rinconcito ese que hacen el larguero y el travesaño: en la escuadra, donde duele, donde se marca y no se falla. Ellos deciden.

Estas son las credenciales de un equipo cuyo mayor enemigo es él mismo. Si están centrados, enchufados y con tensión competitiva (y disfrutando de lo que saben hacer) tienen muchas opciones. Con el debido respeto a los rivales, el Calamonte puede. Pero tiene que demostrar (ya lo ha hecho, muchas veces, pero tiene que volver a hacerlo y hacerlo ahora, que es cuando cuenta, en la hora de la verdad) que quiere. Que va a luchar hasta el minuto 360 de esta eliminatoria. Porque estos son los minutos que separan al Calamonte de su grandeza. O de su gloria. Ellos deciden.