"El teatro es vivir, vivir es teatro: la vida es puro teatro"

Copete, en un banco, recordando a Pessoa y su lisboeta estatua.:DELGADO


Pregunta.- ¿Qué es lo primero que recuerdas haber escrito (con cierto sentido dramático)?

Cespuesta.- Los últimos del Sol, una obra breve del que van a hacer ahora un corto y que editó De la Luna Libros.

P-¿Cuándo tomaste la decisión de hacer de la escritura y de la creación literaria tu forma de vida y descartaste (intentar) ser profesor como la mayoría de licenciados en filosofía como tú?

R.- Vino rodado, sobre todo cuando ves que al escribir vas teniendo el beneplácito y el aplauso del público. Tenía que decidirme. A veces me arrepiento, pero en general el balance es bueno y positivo y espero seguir trabajando y mucho.

P-Por cierto, ¿Juan Copete es epicúreo o estoico? O ambas cosas a la vez?

Epicúreo, por supuesto.

Y esteta

R.- También, jaja. El placer hay que buscarlo, hay que tomarlo, las cosas bellas de la vida. Pero también soy algo estoico. Pero soy más optimista y epicúreo.

P-¿Qué aguas te hielan a ti el corazón?

R.- La burrada de las guerras. Y esta maldita crisis. Y los desahucios. Y las familias que con 426 euros no llegan  a fin de mes. Eso le debe helar el corazón a cualquiera.

P.- Soliloquio de grillos, ¿qué es? ¿Es un ajuste con el pasado, con la memoria colectiva...? ¿Qué fue, que significó para ti esa obra?

R.- Era reivindicar a tres mujeres, pero había que hacerlo en un contexto (el de la guerra civil y tres mujeres republicanas). Más que hablar de la guerra civil española, habla del miedo de tres mujeres que saben que van a morir esa noche y que por mucho que hagan las van a asesinar. Y ellas lo saben, aunque se engañen. Se la dediqué a la Recuperación de la Memoria Histórica porque creo que es de justicia que cada uno tenga a sus muertos enterraos en su sitio y pueda llevarle flores o no. Es un homenaje a la dignidad de esas personas que aún están enterradas en las cunetas.

P.-¿Qué recuerdas de tu habitación de la casa de tus padres?

R.- Todavía la sigo utilizando, no creas. En Nochebuena y en San José. Era mi refugio, donde crecí, donde pasé una adolescencia rebelde, como debe ser.

P-¿Aún recuerdas tu traje de comunión de marinero?

R.- Claro que sí. Y era de capitán, con gorra de plato y todo. Y me acuerdo de la fiesta, la hucha, los regalos...

P.-Vienes mucho por el pueblo, tu madre es un referente para ti, ¿Qué papel juega tu madre en tu vida y en tu obra?

R.- La tienen tanto mi madre como mi padre, aunque mi padre hace ya 28 años que falleció y claro mi madre protectora como todas las madres. Y nunca ha fallado, siempre ha estado ahí. Un amigo te puede fallar, tu madre no. Pero me apoyaron siempre los dos, aunque no estaban muy de acuerdo en que dejara la enseñanza. Pero yo creo que le gusta lo que hago y que disfruta mucho.

P.-Hablando de infancia: tu amiga Toñi Delgado quiere preguntarte: entre tu infancia y la de los niños de hoy, ¿cuál eliges?

R.- Las infancias son las patrias de los hombres. Era más creativa la nuestra, tal vez. Era brutal, corriendo por el parque. Pero las infancias son buenas, es disfrutar, soñar, imaginar. No sé si imaginábamos más que los de ahora con las consolas, pero era disfrutar y no tener preocupaciones.

Por cierto, ¿qué recuerdo-recuerdos tienes grabados de tu infancia en el pueblo?

R.- Recuerdo el día en que me fui a los Salesianos. Era dejar la escuela, el pueblo, era ir a Mérida, a una ciudad... y recuerdo los días de Reyes, con niebla, con frío. Y la primera bicicleta.

P.-De tu faceta como autor teatral, cuál ha sido tu mejor momento? ¿Representar en el Teatro Romano?

R.- Representar en el Teatro Romano fue muy importante, claro. Sobre todo con Milus Gloriosus. Pero el punto de inflexión fue Soliloquio... Llenamos Madrid, llegamos a París... Pero como dicen los padres: si cinco hijos o cinco dedos tengo, todos me duelen por igual.

P.-Hablando de teatro y personajes. Tu amiga Reyes Picazo quiere saber si tus personajes están inspirados en tus amigos o conocidos.

R.- Sobre todo en el lenguaje. Tomo frases de amigos y las inserto en el texto. Pero normalmente los personajes son autónomos y cobran vida. Pero todo influye, claro.

P.-Otro amigo tuyo, Juan Carlos Navia, cree que aún no has escrito tu obra cumbre. Y que te falta hacer televisión. ¿En qué formato te encontrarías mejor: serie de comedia o documental con temática social?

Sería brutal hacer comedia y con la agilidad que precisa la tele. Pero un documental de denuncia social me parecería muy bien. Lo importante es que el trabajo esté bien hecho

P- ¿Estás de acuerdo con La Lupe cuando decía que la vida es puro teatro?

R.- Sí, seguro. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Con nuestra pareja, en el trabajo... damos una imagen, fingiendo sentimientos que no tenemos. Pero sí, la vida es puro teatro, y ya lo decía Calderón.

P- Por cierto y para acabar: Qué son para ti el teatro? Y la vida?

R.- El teatro es una forma de representar la vida. Debe coger la esencia de nuestra vida y plasmar la felicidad y la desdicha, la injusticia para que la veamos. Y desde que se hace teatro se habla de amor, de desamor, de la felicidad, de la dicha de la ambición, de los sentimientos que nos guían a lo largo de la vida. El teatro es de los hombres para los hombres y por los hombres porque de forma total nos estamos reflejando en él. Eso es el teatro: vivir.