"He casado a más gente que el cura"

Laureano, en el patio recién reformado.:DELGADO

Yo era un obrero, un peón de albañil con el maestro Simón Rompetejas. Y luego fui un obrero de la hostelería. YO siempre he sido un trabajador, por eso quise que el bar y el salón de bodas se llamaran así: Bar Obrero y Salón Laureano", afirma Laureano nada más empezar la entrevista.

Empecé trabajando con el casinero, con Antonio Ponce. Lo que sé lo aprendí de él. Empecé de extra. Iba los domingos y los días festivos a hacer bodas. Cuando él se jubiló, él quería que yo cogiera ese negocio, pero yo no podía. Para mí era mucho. Y empecé montando el Bar Obrero, en 1977. Y aún se sigue llamando así".

"La primera boda de menú, de cubierto, fue la de Domingo Ceborro. Yo, antes, ya hacia bodas, pero digamos que caseras: alquilaba el salón, la vajilla, los cubiertos, los manteles...  Pero aquello estaba llamado a desaparecer, así que decidimos empezar a hacer las bodas nosotros", comenta Laureano.

"Lo que también te tengo que decir es que sin la mujer que yo tengo yo no hubiera hecho ná, ni la mitad. O menos. Si yo trabajaba, ella trabajaba más: eso hay que decirlo así de claro, porque eso es así", señala orgulloso Laureano hablando de su mujer.

Igual que cuando habla de la boda en la que más ha disfrutado. "En la de mis hijos, por supuesto, porque en esa boda quienes mandábamos éramos nosotros:  mi mujer, los consuegros y yo".

Laureano, que también recuerda los tiempos de la discoteca Luna (y de la matiné los domingos por la mañana) y de la heladería que le montó "a las muchachas", ha celebrado más de dos mil bodas en estos más de treinta años de salón. "Yo he casado a más gente que el cura", afirma riendo desde el patio recién reformado, junto al salón.