Calamonteños por el mundo

Briz: «Después de la experiencia que he pasado en el CERN, estoy encantado»

Briz en las instalaciones del CERN./::Briz
Briz en las instalaciones del CERN. / ::Briz

El joven físico calamonteño está a punto de dejar el CERN, en Suiza, para recalar en el CSIC, donde estudiará nuevas vías para abordar la lucha contra el cáncer

Mario Moreno
MARIO MORENO

El joven físico experimental calamonteño fue protagonista de 'Gente Cercana' en agosto de 2017 y durante la entrevista nos acercó la situación de la investigación en España, y cómo otros jóvenes como él han tenido que salir fuera para encontrar una salida laboral. En esta ocasión conversamos con José Antonio Briz Monago para que nos cuente su experiencia de vivir en centro Europa.

Briz está pasando sus últimos días de trabajo en el Centro de Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) ubicado en Suiza. El día 22 de febrero termina su contrato. La parte positiva es que vuelve a la capital de España con trabajo en el CSIC. En esta ocasión para estudiar nuevas fórmulas para eliminar tumores cancerígenos con una nueva técnica.

Briz cuenta para este diario que desde un principio se sintió muy cómodo viviendo en Thoiry. Una comuna francesa del departamento de Ain, en la región de Auvernia-Ródano-Alpes lindando con Suiza y con una población muy parecida a la calamonteña con 6.161 habitantes. Dice que se aloja allí porque está cerca del CERN y a 14 kilómetros de Ginebra, capital Suiza.

De lo primero que nos habla el físico experimental es de la fondue. Un plato típico de la zona que consiste en poner una olla de queso fundido con fuego lento mientras los comensales pinchan el pan y lo mojan en la misma olla. «Hay veces que se acompaña con patata cocida». Reconoce que le llamó mucho la atención la primera vez que lo probó. En la misma línea está el Reqlut, «que es un cuarto de queso que se pone al fuego y se va derritiendo. Entonces lo colocas para comerlo con verduras y patatas».

La protonterapia

Entre una cosa y otra el físico experimental comenta que vuelve a Madrid el 1 de marzo para el desarrollo de la protonterapia. Un innovador proyecto para los tratamientos de cáncer a través de irradiación. No obstante, reconoce que durante ese tiempo se quiere preparar oposiciones «para ser profesor en la universidad», matiza.

«De momento el trabajo en el CERN se va a paralizar durante dos años para actualizar toda la maquinaria y seguir haciendo experimentos. Por eso, ya se ha terminado mi trabajo aquí», aclara Briz.

A la pregunta de si le gustaría trabajar en la Universidad de Extremadura responde entre risas, que «hombre claro. Por una parte sí, porque es estar trabajando en tu tierra teniendo a tu familia y amigos cerca, pero trabajando allí los medios para investigación serían más reducidos. Básicamente porque disponen de menos medios».

El calamonteño relata que en comparación con Calamonte el ocio es muy diferente en Francia y Suiza «porque aquí a las cuatro o cinco de la tarde ya es de noche y por a esa hora se ve a muy poquita gente por la calle». Sobre todo, destaca Briz, que «lo normal es ver a la gente hacer vida en restaurantes o bares. Y ya por la noche hay algunas discotecas».

Escapadas al aire libre

Por otra parte, las típicas cañas que se toma en nuestra región, Briz dice que en aquella zona no es lo habitual, pero «sí es normal que la gente aproveche el buen tiempo para escaparse al aire libre. Por ejemplo, la gente se suele ir a las cercanías del lago Lemán de Ginebra donde preparan carne a la barbacoa, se toman sus cervezas y echan el día por allí. La verdad que se está muy bien».

Briz añade que «lo interesante es el entorno natural por la cercanía de Los Alpes. Por ejemplo, muchos amigos míos se van prácticamente todos los fines de semana a esquiar al Montblanc. Incluso yo he ido alguna vez». Otra de las actividades interesantes que el calamonteño practica y propone a los que quieran ir en verano es el senderismo. «Por aquí hay un montón de rutas de senderismo y ves unos paisajes preciosos. También hay multitud de sitios para hacer escalada, rápel, rafting…» asegura.

En cuanto a lugares para visitar, el físico recomienda Lausana (Suiza) y los pueblos de alrededor «que son muy peculiares como Chamonix por el tipo de viviendas, con sus tejados de madera muy inclinados para la nieve. Este pueblo está a los pies del Montblanc donde puedes coger teleféricos y telesillas», explica Briz.

Aunque tiene cierta debilidad por la ciudad donde Albert Einstein estuvo trabajando en la oficina de patentes: «me gusta mucho la ciudad de Brna, donde Einstein tiene una casa museo que me encantó cuando la visité. Es la parte alemana de Suiza».

En cuanto a qué idioma utiliza para comunicarse, el físico experimental calamonteño dice que lo más normal en Suiza es hablar el francés, pero también se habla mucho en alemán.

Lo que más le gusta de Suiza es «lo primero el CERN porque conoces a mucha gente de muchos países y sales por Ginebra y hay un montón de organismos internacionales como la Sede Europea de Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud, Cruz Roja… Entonces te encuentras por la calle con personas de muy diferentes culturas. Esto sí lo voy a echar bastante de menos».

En cuanto a las amistades que ha conseguido hacer en estos tres años, Briz afirma que con los que mejor ha congeniado ha sido con la gente del mediterráneo: «con la gente que mejor he congeniado ha sido con italianos, portugueses y franceses. Más con la gente del sur de Europa».

Sobre su estancia en Suiza la resume como algo positiva a pesar de verse obligado a salir fuera de España. «Es cierto que me vi un poco obligado a salir fuera porque las posibilidades en España eran casi nulas, pero después de la experiencia que he pasado en el CERN, estoy encantado». Y asegura que se quedaría más tiempo: «otros dos o tres años más si fuera posible. De hecho estaré atento para dentro de 2 años, por si sale alguna otra oportunidad de volver al CERN», asegura.