Juan Carlos Pérez en su administración el último día antes de la Lotería de Navidad / Lydia Sánchez

«Estos días son muy bonitos, y ya si lo bordas con un premio, te coronas»

Este calamonteño heredó de su padre la única administración de loterías de la localidad, una profesión que le encanta, sobre todo en Navidad

Lydia Sánchez
LYDIA SÁNCHEZ

Juan Carlos Pérez Rodríguez (Calamonte, 1974) es la segunda generación de su familia que regenta la administración de loterías de Calamonte. Lleva 24 años al frente de la misma y solo en los últimos cinco ha dado un primer premio de la Bonoloto valorado en 1.277.000 euros y un tercero y un cuarto de Navidad. La ilusión de las personas cuando les toca algo o la atmósfera tan bonita que se respira el 22 de diciembre es la recompensa final a todos esos momentos duros que a veces ha tenido que atravesar, como esta pandemia.

-¿Este año se han vendido más o menos loterías de Navidad?

-Yo he aumentado un poquito las ventas respecto al año anterior. El motivo es que poco a poco vamos dando premios y esa ilusión de darlos pues, quieras o no, se convierte en ilusión en la gente que piensa que toca en su pueblo, que no tiene por qué tocar siempre en los sitios grandes. Dimos un cuarto y un tercero, y eso ayuda un poquito a ver las cosas desde otra perspectiva. Nosotros dependemos mucho del estado de ánimo del cliente y ha sido un año duro y triste, pero gracias a premios anteriores he experimentado una ligera subida.

-¿Ha recibido alguna petición especial relacionada con el coronavirus?

-Sí, sobre todo la fecha del confinamiento. Yo la tuve, pero muy poquito tiempo porque tenía muy pocos décimos y se me terminaron en seguida. De fechas relacionadas con las PCR negativas o positivas no, parece que la gente no lo quiere contar, es como algo privado.

-¿Y otras anécdotas más generales?

-Hay muchas. Las terminaciones en 13, el día que les dieron el alta, el día que se cayeron… Hay cosas que no son ni para recordar, no puedes comprar un décimo del día que te caíste de las escaleras, por ejemplo (risas). Algunos me dicen «yo compraría un décimo del día que me cure de cuando me caí de las escaleras, no de cuando me caí» (risas). Son cosas muy curiosas.

-En 2018 vendió un décimo del tercer premio de la Lotería de Navidad y en 2017, un cuarto. ¿Cómo se sintió?

-Uf, tremendo. Una ilusión bárbara porque nuestro objetivo de toda la vida es ese, dar un premio, y cuando llega te da una satisfacción... Me sentí fenomenal. Cuando uno hace el trabajo bien hecho y ves la ilusión de la gente, es tremendo.

Juan Carlos posa frente a su administración el día que vendió el tercer premio de Navidad / HOY

-¿Qué significaría para usted dar el Gordo, sobre todo en estos momentos tan críticos que está viviendo la localidad?

-Sería tremendo, me teñiría el pelo de azul (risas). Si tocara en algún colectivo de aquí del pueblo o alguna asociación o alguien que lo haya comprado para mucha gente para que esté muy repartido pues ya sería de locos. No puedo decir lo que sentiría porque hasta que no suceda… Pero es el objetivo, llevamos toda la vida trabajando en esto con esa ilusión que ojalá dure mucho tiempo, y entonces pues sería increíble.

-¿La pandemia ha afectado mucho a su administración?

-Sí, a nivel de negocio, sí. La venta de prensa ha aflojado bastante, igual que el tema de regalos o las loterías... Con el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad ha mejorado un poco excepcionalmente, pero el resto de juegos sí que ha bajado.

-¿De pequeño pensaba que acabaría dedicándose a esto?

-Sí, porque llevamos toda la vida. Entre mi padre [Martín] y yo me parece que llevamos 60 años, así que imagínate… Yo soy la segunda generación y creo que desde 'chiquinino' sabía que me iba a dedicar a esto. Me gusta mucho mi profesión. Hemos tenido momentos muy duros, pero disfruto y sobre todo ahora. Estos días son muy bonitos, y ya si lo bordas con un premio, te coronas.