Maxi Solano

«Mis padres decían que hacía cosas de machos»

Maxi Solano junto a sus tres cámaras, en la tienda de fotografía que regenta su hija Maxy./::Mario Moreno
Maxi Solano junto a sus tres cámaras, en la tienda de fotografía que regenta su hija Maxy. / ::Mario Moreno

Maxi 'la de las fotos' fue pionera en la Extremadura de los años 60 por ser la primera mujer fotógrafa y la primera mujer con carnet de moto

Máxima Solano Sánchez, más conocida por Maxi la de las fotos nació el 26 de noviembre de 1944. Actualmente tiene 73 años. Estudió la educación básica con la maestra Eustaquia, quien animó a sus padres que le dieran unos estudios superiores, porque era una niña muy inteligente, pero sus padres no pudieron darle esa educación porque no había dinero para cuatro carreras. De igual forma, reconoce haber tenido una vida próspera junto a su marido José, a pesar de las dificultades. Maxi es muy conocida en Calamonte. Sobre todo por su estudio fotográfico. Todo el mundo la llama Maxi la de las fotos.

Es pionera en su ámbito porque fue la primera mujer fotógrafa profesional de Extremadura. Pero además, también es conocida por ser la primera mujer de Extremadura que tiene carnet de motocicleta. Sus hijos son José y Maxi, que ha seguido los pasos de su madre y actualmente regenta el negocio que inició su madre allá, a finales de los años 60.

–¿Cómo era el Calamonte de su infancia?

–De pequeña iba a las escuelas nacionales y cuando llegó la hora de estudiar, mi madre dijo que no había dinero para cuatro carreras. Y yo llorando porque me quería ir a estudiar con Mariluz (exalcaldesa). Me tuve que quedar en casa y empezó mi curiosidad por saber cómo se pasaba la cara tuya al cartón. Y claro, mi madre decía que eso era un oficio de machos.

–¿Cómo hizo la primera foto y cómo practicaba?

–Con una máquina de esas pequeñas que se llevaba la gente a la romería. Era una cámara muy pequeña. Aunque el primero que vino a mi casa con una cámara fue Procopio Moreno Carvajal, que vino un día a mi casa para ver si yo le revelaba los carretes. Yo echaba cuenta de lo que me valía el papel y los líquidos. Pero yo quería hacer muchas fotos y aprender. Yo me acuerdo que entonces no teníamos dinero y para la fotografía se necesitaban muchas cosas. Luego, cuando avancé un poco lo que hacía era practicar con mi hermana Cati. Miraba las revistas y me fijaba en las posturas que salían. De ahí cogía ideas.

–¿Es cierto que es la primera mujer fotógrafa de Extremadura?

–La verdad, que yo sepa, en Extremadura he sido la primera mujer fotógrafa. Y empecé en Calamonte con 18 años. Mis padres decían que eso era de machos, pero mi madre fue luego la que me apoyó. Mi padre lo veía muy negro. Y decía: pero esta niña ¿no puede ser otra cosa? ¿Tiene que hacer siempre cosas de macho?

–¿Cómo se aventuró en la carrera como fotógrafa profesional?

–Me acuerdo que iba a todos los sitios y mi madre me acompañaba cuando hacíamos las reuniones de fotógrafos en Badajoz. Allí venían, fotógrafos que daban una conferencia, los fabricantes para vendernos máquinas y accesorios. Así que mi madre y mi abuela me esperaban en el parque hasta que salía de las reuniones. Empecé a aventurarme con 20 años yéndome a las ferias de los pueblos. A Santa Amalia, Torremejía, Arroyo de San Serván, Valverde de Mérida y algún pueblo más. Llegaba, alquilaba una habitación que estuviera en el meollo de la feria y como no había fotógrafos en los pueblos, pues me recorría todos los pueblos que podía. Así que en las ferias terminaba haciendo fotos de los niños de la comunión, los novios que no pudieron hacerse foto durante la boda. Aquello fue un exitazo. Luego cogí amistad con mucha gente y me llamaban para las bodas. Yo tenía una barbaridad de trabajo. Cuando iba a revelar las fotos a maxcolor me decían, no hay un fotógrafo que tenga el trabajo que tienes tú. Con 24 años ya andaba por todos los pueblos.

–Aunque usted ha fotografiado muchas bodas, ¿cómo fue su boda y quién hizo las fotos?

–Mi boda tuvo dos cambios de fecha por parte de mis suegros, así que le dije a José, quédate con tus padres que yo me voy a quedar con míos. Como su familia tenía unas tierras con ganado y cultivos, y José es el mayor de ocho hermanos, pues no había manera de casarse porque su padre los tenía trabajando de sol a sol. Así que la segunda vez que me iban a cambiar la fecha de boda le dije a José. Te voy a decir una cosa. Esta tía te deja. Y me dijo, me caso mañana mismo contigo. Dije, pues vamos a hablar ahora mismo con el cura. Le conté la situación y nos casamos un sábado a las 9 de la mañana en una misa velá. En la boda estuvimos, mi hermano el padrino, Mari la madrina, mis padres y mi hermana Cati, que me hizo las fotos. Así me casé yo. Pero date cuenta lo bonita que me ha salido la vida. Con el mal principio que tuvimos, porque mi marido mejor que me ha salido no puede ser. Más felices que estamos, imposible. Y lo que hemos juntao los dos… Él con el camión y yo con las fotos. Se nos ha dado muy bien a los dos el trabajo.

–Cambiando de tercio. Usted también es famosa por ser la primera mujer con carnet de moto de Extremadura. Cuéntenos, ¿por qué se sacó el carnet?

–Porque mi hermano se compró una bultaco, y de que la ví me encantó. Yo lo que quería era montarme en la moto. Y mi padre: Eso es de hombres. Eso no se puede. Pero mira tú por donde que mi hermano se fue a la mili y no teníamos quien trajera el petróleo para el molino de pienso. Teníamos que ir diariamente a Mérida porque se repartía según lo que le pertenecía a cada persona. A nosotros nos correspondían dos garrafas. Al irse mi hermano al servicio militar, yo manejaba la moto que no veas porque yo la cogía cada vez que quería con mi hermano, porque me encantaba. Así que le propuse a mi padre sacarme el carnet de la moto para traer el petróleo. Y él decía que una mujer no. Fue a casa de Carlos el de la DKV, le dijo que no podía y como no encontró a nadie, se convenció y me saqué el carnet. Claro por entonces era un escándalo que una mujer se sacara el carnet de la moto. Y le dije a mi padre que ya que estaba, me sacaba también el del coche. En 1965 me examiné de moto y del coche. Me vine con los dos carnets. Gracias a dios que la cosa ya ha cambiado.

–¿Tuvo alguna anécdota con la moto?

–Te voy a contar. Yo me preparaba bien con mi Diego, un guardia civil motorista se puso varios días en el 'tiro pichón' con su compañero. Entonces han visto que yo pasaba todos los días por allí. Claro yo iba con el traje de agua de mi hermano. Un traje de cuero, la cazadora y el pantalón. Me lo ponía porque los dos somos igual de grandes. Total que le dijo un motorista a otro: Esa que pasa es una mujer, que la he visto cargando petróleo. Resulta que me paran un día. Y les dije: no me irán a denunciar, no? Se quedaron mirándome y dijo Diego. No, si no la vamos a denunciar. Es que nos habían dicho que usted es una mujer y creíamos que era un hombre. Me pidió el carnet y empezó a escribir. Y yo preguntándole si me iba a denunciar. Él decía que no, que tenía que comprobar unas cosas. A los cuatro días me llegó una carta declarándose, diciendo que era la tía más guapa que había visto, que me quería… Mira. De que ví aquello me empecé a reir, porque yo entonces estaba ya con mi novio. Le llamó mucho la atención. Yo le respondí diciéndole que muchas gracias pero que ya tenía novio. Y luego hemos guardado muy buena relación, siendo íntimo de mi marido José.

–¿Con qué cámaras trabajó usted?

–Primero me compré la Yashica 635, luego la 624 y más tarde me compré una más moderna que esta, pero me resultó peor. La mejor es la Yashica 635. Primero había que darle al obturador y luego disparar. Más tarde tuve una Mamiya 645.

–¿Cuál ha sido la boda más importante que hizo usted?

–Me acuerdo de una boda que hice en Villanueva de la Serena de una familia con mucho dinero. Por lo visto habían visto una boda que hice en Don Benito. Le pregunté a los novios qué tamaño querían para las fotos. Me dijeron que 24x30. Eran guapos los dos, pero la boda es que estaba bordada de bonita. Vinieron y se llevaron el reportaje. Luego me llamaron que les hiciera dos álbumes más iguales. Uno para la madre y otro para la suegra. Querían que hiciera toda la boda. Hasta el baile a las 5 de la mañana. Así que imagínate la de fotos que iban en cada álbum. De este reportaje me salieron muchos más en Villanueva.

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