Una residente posa con el mural de la fiesta / Cedida

Los usuarios de la residencia celebran su particular fiesta de otoño

La Casa de la Misericordia San José y Padre Leocadio aprovecha la burbuja en la que viven sus mayores para disfrutar de una jornada segura a la par que divertida

Lydia Sánchez
LYDIA SÁNCHEZ

Los usuarios de la residencia Casa de la Misericordia San José y Padre Leocadio han celebrado hoy su particular fiesta de otoño con una serie de actividades que han propiciado la diversión de los mayores al tiempo que, por encima de todo, se garantizaba la seguridad.

Este año, de hecho, la decisión de llevar a cabo esta jornada festiva se tomó casi en el último momento. La ausencia de casos de coronavirus en el centro, unida al hecho de que los residentes viven en una especie de burbuja para evitar contagiarse de la covid-19, provocaron que la directiva optase finalmente por realizarla introduciendo algún que otro cambio.

En esta ocasión, por ejemplo, se ha sustituido la tradicional entrega de diplomas por el obsequio de un pequeño paquete compuesto por productos de uso cotidiano como geles, colonias o cremas. Lo que sí que se ha mantenido ha sido el menú degustación con productos propios de esta estación tales como flan de nueces o puré de calabazas y la elección de Miss y Míster Otoño. Este acontecimiento es el que más ilusión les hace a todos, ya que, según explican desde la propia residencia, a estas edades muchos han perdido ya las ganas de engalanarse, por lo que este concurso les obliga a ir bien vestidos para la ocasión.

Esta fiesta es, en realidad, el colofón a una semana muy disfrutada tanto por los usuarios como los trabajadores de la Casa San José. Durante estos últimos siete días, se han dedicado a elaborar los adornos que han decorado el centro, así como también a ensayar la gran novedad de esta edición: la danza Jerusalema. Hace apenas una semana, las monjas de clausura del monasterio de San Miguel de Trillos, en Trujillo, hicieron viral un vídeo donde ellas mismas realizaban este 'challenge'. En Calamonte no han querido ser menos y se han unido a este grito de esperanza contra la pandemia aunque, eso sí, adaptando los movimientos a las capacidades de unos mayores que hoy han tenido la oportunidad de sentirse jóvenes.

Varias trabajadoras del centro aplauden mientras los usuarios se divierten / Cedida