Las gradas del estadio volvieron a ser ocupadas por multitud de aficionados que respetaron la distancia de seguridad/CD Calamonte

Las gradas del estadio volvieron a ser ocupadas por multitud de aficionados que respetaron la distancia de seguridad / CD Calamonte

Fin a 266 días sin público en el municipal calamonteño

El último partido en el que el equipo rabúo pudo estar arropado por sus aficionados se jugó el pasado 1 de marzo contra el Diocesano

Lydia Sánchez
LYDIA SÁNCHEZ

Casi 9 meses, 266 días, 383.040 minutos. Cada uno que escoja la medida que más se acerque a su sentimiento, pero, de una forma o de otra, lo único cierto es que el público ha vuelto al municipal calamonteño y que ha tardado todo ese tiempo en hacerlo. El último partido en el que el cuadro rabúo pudo estar arropado por sus aficionados fue el que terminó con un empate a tres contra el Diocesano en la vigésimo séptima jornada de la temporada 2019/2020 celebrada el pasado 1 de marzo.

Entonces, la liga estaba formada por 20 clubes y los asistentes al estadio se encontraban más pegaditos entre ellos. Ahora, hay dos subgrupos extremeños con 11 equipos cada uno y los 420 hinchas (un 35% del aforo) que como máximo pueden entrar al campo deben guardar una distancia de seguridad prudencial.

Las cosas han cambiado mucho, también en lo deportivo. Aquel primer día del mes en el que se desató la pandemia, el Calamonte se encontraba tratando de alejarse del descenso, una pelea en la que el Montijo estaba metido de lleno. Hoy, los rojillos cuentan con una de las mejores plantillas del subgrupo 1 y son aspirantes a todo. El Calamonte, tras perder a jugadores tan icónicos como Juanfe, Pity, Écija o Eloy, vuelve a estar en mitad baja de la tabla, aunque empatado a puntos con el quinto y sexto clasificado. Aun así, hay que señalar que cuenta con un partido menos debido al aplazamiento del encuentro que le enfrentaba al Aceuchal, además de haber descansado una jornada, cosa que no todos sus rivales han hecho todavía.

Pero volvamos a lo importante: la afición. El fútbol, al menos en categorías modestas, no tiene sentido sin ella. La mala situación epidemiológica que atravesó Calamonte en octubre provocó que ningún hincha pudiese acompañar a su equipo en la primera jornada de liga ante el recién ascendido Lobón. La espera, con un empate que sabe a victoria, ha merecido la pena.